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lunes, 5 de diciembre de 2011

HISTORIAS DE GATOS CALLEJEROS(2)


Este año, al desaparecer los anteriores gatos, en una casa abandonada  de otra calle cercana han crecido algunos otros. Eso si, no salen del recinto mas que para buscar comida, y por ahí andan. El sitio no es que sea los más bonito ni limpio de la ciudad. Pero ahí están.
Os lo presento:
Este primero es uno de los pocos adultos que quedan. Le gusta ojear, pero es desconfiado y no se acerca a la gente.


Estos dos pequeñajos son inseparables. Una es gata, por que tiene tres colores: blanco, canela y negro. es la más cariñosa y se acerca enseguida.
Aquí les pillé durmiendo una siesta y la gata no fue ni capaz de abrir los dos ojos.


Aquí tomando el último sol del día, junto a la pared.


Este otro, clarito, también murió envenenado. Pero coincidió con un aumento de roedores, y por lo menos en mi casa pusimos muchas bolsitas de veneno, y varias ratas murieron. ¿las intentaría cazar? ¿Comería de una bolsa?


Este atigrado se le ve de tarde en tarde. Mira fijamente. Pero no huye.


Y queda el "rubio junior". Es distinto del otro, es muy desconfiado, pero le hemos visto crecer. Suele andar sólo, cerca de los otros dos cachorritos. Precioso también.



Aquí "el manchas" sólo a la sombra.


Como se ve es toda una colonia de gatos. seguro que hay alguno más. Éstos, como los he fotografiado y los veo con mas frecuencia, saltan hoy a la red.







viernes, 2 de diciembre de 2011

HISTORIAS DE GATOS CALLEJEROS

Historias de gatos.
Nunca me había fijado que en la calle hay gatos. No muchos, pero alguno se ve escabullirse entre los coches.
El primero en el que me fijé fue uno negro. La causa: todos los días a las 7,45 h pasaba por la entrada de mi casa, colándose por una verja que la separa de la calle, y dejaba el "recordatorio" de que era un animal vivo. Ni antes, ni después. Lo pillé un día, al sacar la basura, cuando volvía del contenedor; me lo encontré mirando fijamente al interior de la casa y una pata encima del escalón, dispuesto a inspeccionar. Le pegué tal bufido que no lo volví a ver.
Después me enteré que al poco lo había atropellado un coche.

En ese tiempo aparecieron dos cachorros en la puerta del bar de la esquina: el rubio y otro de manchas. Simpatiquísimos, sobretodo el rubio que se hizo amigo de  toda la calle. Ya he publicado una foto de él.


 

Durante los Sanfermines de año pasado desaparecieron de la calle. A nadie sorprendió ya que aumenta el ruido de manera considerable. Pero un día una vecina los encontró debajo de un coche y "el rubio" con claros síntomas de envenenamiento.(No se supo si por comer veneno para los roedores, o bien por que lo habian envenenado a posta). Con él se quedó hasta que murió.
Y adoptamos como gato de la calle "al manchas". Volvió a la calle malo de una pata, se curó ¿como? nadie lo sabe.
"Txiki", como le llamábamos,  hizo las delicias de grandes y chicos. Se dejaba querer y alimentar. Todos sabían que lo que le "pirraba" eran las tarrinas de buey y las caricias. En una hora le vi comer tres tarrinas que le bajaron distintos vecinos.
Pero creció y se fue a buscar aventuras y otros lugares. Alguna vez se ha dejado ver, pero manteniendo la distancia.


Como es de suponer, no a todo el vecindario le gusta ese amor al gato. Y menos que se le sobre alimente. Algunos se ponen histéricos.
Siempre lo he defendido, pero sólo le di de comer una vez. Prefiero un gato que roedores, y en nuestra zona los hay, y no precisamente ratones. Pero creo que con medida, que son callejeros y les gusta eso, rondar, buscarse la vida.