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martes, 30 de diciembre de 2014

AGUINALDOS VENEZOLANOS PARA EMPEZAR EL AÑO

Dedicado a Ana, y a todos los venezolanos.

Hoy una amiga y compañera me ha pedido un favor, pues quería unos vídeos de unos villancicos venezolanos: aguinaldos se llaman allí. Me ha dicho mi amiga que tienen unas letras muy bonitas. Buscando en Internet  me he encontrado con esta presentación: alternando fotografías del telescopio Hubble y de belenes. Me ha parecido bonito y lo pongo en el blog, para celebrar el año nuevo.

¡FELIZ AÑO NUEVO!


jueves, 5 de enero de 2012

EXPOSICION DE BELENES

Hace unos días fui a ver una exposición de Belenes que tradicionalmente se hace por estas fechas en Pamplona. Lo recomiendo. 
Son unas verdaderas obras de arte hecha con poli-espam, tierras, cola..., y mucho ingenio. 
Me imagino cómo habrán disfrutado recreando distintas escenas.
Es precioso ver los distinos detalles: los niños jugando a las canicas en el fondo de una calle, un hombre durmiendo en el suelo de la posada, un gato tratando de coger un ratón que hay en una ventana..., las figuras principales...
Pongo aquí algunas fotos de este año.


 



Este es muy tierno: el detalle de S.José cogiendo la mano a la Virgen...


Y este otro tiene el anacronismo del ordenador


Y estos  son los que mas me gustaron. Les saqué estas fotos.




miércoles, 28 de diciembre de 2011

OTRO CUENTO DE NAVIDAD



He encontrado este otro cuento de Navidad. Creo que viene muy bien en estas fechas en las que podemos caer en la tentación del consumismo. Los regalos están muy bién, pero son eso: un detalle de cariño de los que nos rodean.


El Belén de mi casa, bueno, el Portal.


"Llegaba la Navidad y mamá quiso contar a los niños su novela favorita, Canción de Navidad, de Dickens. Como no halló una versión para su edad, decidió intentarlo con un álbum ilustrado. Se fijó en sus imágenes y las utilizó para contarles un cuento. Trataba de un señor muy tacaño, muy tacaño, que no quería dejar a nadie sus cosas ni su dinero. Ni por todos los besos del mundo hubiera ayudado a nadie que lo necesitara. Resulta que la noche de Navidad, tuvo un sueño que le hizo ver cómo le odiaban todos por su avaricia y no le gustó lo que vio. Así que decidió cambiar… Andaban los niños pensando en aquella historia cuando Inés dijo a su madre,

- Mami, ese señor “escuch” es tan egoísta como Néstor, porque nunca me deja sus muñecos

- ¡No es verdad! – replicó el pequeño – yo sí te dejo algún muñeco

- ¡Anda! Claro, cuando me devuelves los que te dejé yo antes. ¡Vaya cara!

Era cierto, el pequeño Néstor era tremendamente egoísta. Nunca dejaba nada a su hermana y mucho menos llevaba nada al colegio que sus amigos pudieran pedirle, porque no hubiera soportado tenerlo que dejar. Lo cierto es que, amigos, lo que se dice amigos, casi no tenía. Nadie quería compartir juegos con alguien que no sabe lo que eso significa. Néstor pensaba que la razón era que tenía poder sobre los demás y que todos le tenían miedo, pero en absoluto era esa la razón… El caso es que tampoco nadie se atrevía a contarle lo que pensaban de él.

Inés, su hermana mayor, estaba harta de aquella situación y de las continuas peleas y negociaciones en que se convertían sus tardes juntos en casa. Inés no dejaba de contárselo a su buena amiga Elia, que le servía para desahogarse fuera de casa. Elia era la segunda hermana de una familia de tres hijos y se sentía en cierto modo identificada con la actitud de Néstor. También ella había sido la pequeña, también a ella se lo habían dado todo, tampoco ella había visto la necesidad de compartir. Pero había un momento en que había cambiado y por supuesto valía la pena. Como era una niña muy valiente y no tenía vergüenza con el pequeño Néstor, le dijo a Inés que no se preocupara.

- Yo sé Inés que no quieres herir los sentimientos de tu hermano, porque le quieres mucho. Quizás si le dices cómo es se enemistará contigo para siempre. Déjamelo a mi. – y ni corta ni perezosa se acercó a Néstor para decirle – Mira Néstor, sé lo que te ocurre, porque me recuerdas a mí hace pocos años. Te estás convirtiendo en un egoísta y al final perderás a los pocos amigos que se atrevan a jugar contigo.

- ¡Pero qué dices Elia!  A ti lo que te pasa es que me tienes envidia porque paso más horas con Inés que tú y te gustaría que fuera tu hermana. Pues que sepas, que no te la daré nunca, ni por todo el oro del mundo!

Era imposible que Néstor reaccionara… o eso parecía. Aunque aquellas palabras de la valiente Elia, habían llegado más hondo… El  pequeño Néstor le dio vueltas y vueltas, vueltas y vueltas, hasta que cayó rendido en la cama. Y empezó a soñar. Era la noche de Navidad.

Aquél sueño le pareció diferente. Se encontró en una habitación oscura, muy oscura. De pronto, una luz cegó su vista y cuando pudo abrir de nuevo los ojos tenía ante si su enorme Ave de Mil Colores. – Vamos pequeño, sube a mi lomo, tenemos mucho trabajo y muy poco tiempo – dijo el Ave en tono muy severo.

 


- ¿Cuál será hoy nuestra aventura? ¿Dónde está Inés?

- Hoy no te gustará lo que verás y tu hermana, hoy, no viene.

Volaron más allá de las nubes y volvieron al punto de partida. En un descenso rápido y seco. Néstor no entendía para qué tanta prisa si volvían de nuevo ya a su casa.

- Sí volvemos a tu casa Néstor, pero en otro momento y otro tiempo. ¿Qué reconoces?

- Esa es mi hermana Inés. ¡Ah! y ahí están mamá y papá. ¿Y por qué mamá tiene la barriga tan gorda?

- Tú estás dentro. Escucha, escucha:

Oyeron una conversación de Inés con sus papás, donde la niña decía – Mamá, papá, he decidido que sí quiero tener un hermanito y que lo cuidaré y lo querré siempre, siempre, siempre.

- Nos alegramos mucho Inés, esperamos que merezca tu amor.

El Ave cerró los ojos de Néstor, se oyó un zumbido y le apartó el ala de su rostro para que pudiera ver de nuevo. Parecía que había algo diferente, había pasado el tiempo y ahora la escena tenía un personaje más. Néstor, el bebé, ya había nacido. Todos estaban a su alrededor y le sonrerían. Mamá y papá dejaron al pequeño Néstor en su cunita y se fueron a hacer sus tareas. Inés se quedó mirándolo, le puso su osito preferido a su lado y le dijo estas palabras: – mi bebé hermanito Néstor, te querré, te cuidaré y te protegeré, siempre, siempre, siempre. Aquí tienes mi muñeco, para que sea tu primer amigo.

En la cocina se oía los padres hablar y Néstor alcanzó sus palabras: – Que suerte hemos tenido con Inés y Néstor. Ella le quiere de verdad, sin envidia, sin miedo, sin dolor. Parece que de verdad está convencida en cuidarlo y enseñarle tanto como se deje… ojalá Néstor le corresponda -.

El pequeño Néstor no supo qué decir.

El Ave le puso de nuevo en el lomo y le hizo nuevamente subir y bajar. Ascenso y descenso. Rápido y conciso. Volvieron a la escena anterior, pero ahora Inés y Néstor tenían la edad actual. Inés le pedía a Néstor un muñeco y el niño se negaba a dejárselo. Ella le decía que daba igual, que jugaría con otra cosa. En la cama de Néstor estaban todos los muñecos, incluso aquél que su hermanita dejó en su cuna aquellos primeros días en señal de amor.

La siguiente escena que presenciaba Néstor era en el colegio de su hermana. Tuvo oportunidad de escuchar una conversación de Elia e Inés:

- A veces me muerdo la lengua para no pegarle un grito – decía la hermana – es que no me deja nada nunca. Si yo lo único que quiero es que juguemos juntos. Si dónde lo voy a llevar viviendo en la misma casa. No quiero quitarle nada, sólo quiero jugar con él. Pero es imposible que sepa lo que quiere decir compartir.

- No te preocupes Inés. Cambiará – contestó Elia – Yo era así y cambié

- ¿Qué hizo que cambiaras?

- Me preocupaba más perder a mi hermana mayor que cualquier juguete que pudiera existir. Cambiará, ya verás – Elia estaba convencida

Lo último que pudo ver Néstor antes de emprender el vuelo fue una  lágrima silenciosa en el rostro de su hermana.

El vuelo les llevó a un entorno nuevo, o más bien diferente. Era su colegio infantil – hay que decir que Néstor estaba en el último año de su aprendizaje infantil y al año siguiente entraría en el colegio de su hermana, el de los mayores -. Parecía que había acabado el curso. Debía ser el último día de curso, a las puertas del verano, cuando ya habían marchado todos los niños. Se escuchaba una conversación de las que habían sido sus profesoras a las que tanto había querido.

- Suerte que se ha ido ya. La verdad es que me ha costado mucho este curso con ese niño en la clase. No hacía más que rabiar a todos los demás. Egoísta hasta el peor de los extremos. Nunca dispuesto a dejar nada ni a ayudar en ninguna tarea. Con razón todos los niños se alejaban de él. No tuve modo de conseguir enseñarle lo que significa compartir, jugar en grupo, aprender de los demás, sonreír con los amigos, formar un equipo… si supiera cuántas cosas se ha perdido… Tengo miedo que Néstor nunca lo aprenda. Si sigue así, nunca tendrá amigos. Será uno de esos niños a quien arrinconan en el patio y que vive en su mundo interior totalmente ajeno a los amigos que nunca tendrá. Esa no será vida, eso será un infierno.

¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!! – gritó el pequeño Néstor de repente. Gritó con todas sus fuerzas y vio su grito reflejado en los immensos ojos de su Ave de Mil Colores. Éste le preguntó – ¿cómo quieres ser, Néstor? – Así Nooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo, sollozó Néstor.

Por un momento cerró los ojos y cuando los volvió a abrir se encontró empapado en sudor, dando vueltas y retorciéndose en su cama, gritando y llorando y había alguien a su lado. Era su hermana, Inés, que al oirle había saltado de la cama y le intentaba coger para calmarle. Lo consiguió. Le abrazó. Néstor calló y se calmó.

Aquel abrazo duró una eternidad.

Aún hoy dura.

Todo ha cambiado."

Fuente:Los Cuentos de Bastián





martes, 27 de diciembre de 2011

UN CUENTO DE NAVIDAD


He encontrado este cuento de Navidad. Lo pongo para amenizar las fiestas.

"Cuenta una antigua y conocida leyenda que tres cedros habían nacido en lo que alguna vez fueron los hermosos bosques del Líbano. Como todos sabemos, los cedros demoran mucho tiempo en crecer y estos árboles pasaron siglos enteros pensando sobre la vida, la muerte, la naturaleza y los hombres.
Presenciaron la llegada de una expedición de Israel, enviada por Salomón, y más tarde vieron la tierra cubierta de sangre durante las batallas con los asirios. Conocieron a Jezabel y al profeta Elías, enemigos mortales. Asistieron a la creación del alfabeto, y se deslumbraron con las caravanas que pasaban llenas de telas de colores.
Un buen día decidieron conversar sobre el futuro.
-Después de todo lo que he visto -dijo el primer árbol- quiero ser transformado en el trono del rey más poderoso de la tierra.
-A mí me gustaría ser parte de algo que transformara para siempre el Mal en Bien - comentó el segundo.
-Por mi parte querría que cada vez que me vieran pensaran en Dios -fue la respuesta del tercero.
Pasó algún tiempo más y vinieron los leñadores. Los cedros fueron derribados y un barco los transportó lejos.
Cada uno de aquellos árboles tenía un deseo, pero la realidad nunca pregunta qué hacer con los sueños; el primero sirvió para construir un refugio de animales, y las sobras se usaron para apoyar el heno. El segundo árbol se convirtió en una mesa muy simple, que pronto fue vendida a un comerciante de muebles. Como la madera del tercer árbol no encontró compradores, fue cortada y colocada en el almacén de una ciudad grande.
Infelices, ellos se lamentaban: "Nuestra madera era buena, y nadie encontró algo hermoso donde utilizarla."
Pasó algún tiempo más y, en una noche llena de estrellas, un matrimonio que no lograba encontrar refugio decidió pasar la noche en el establo que había sido construido con la madera del primer árbol. La mujer estaba, con dolores de parto, y terminó dando a luz ahí mismo, y colocó a su hijo entre el heno y la madera que lo apoyaba.
En aquel momento, el primer árbol entendió que su sueño se había cumplido: allí estaba el más importante de todos los reyes de la Tierra.

Años después, en una casa modesta, varios hombres se sentaron a la mesa que había sido construida con la madera del segundo árbol. Uno de ellos, antes que todos comenzaran a comer, dijo algunas palabras sobre el pan y el vino que tenía frente a él.
 Y el segundo árbol entendió que, en aquel momento, sustentaba no sólo un cáliz y un pedazo de pan, sino la alianza entre el hombre y la Divinidad.
Al día siguiente, retiraron dos pedazos del tercer cedro, y los colocaron en forma de cruz. Los dejaron botados en un rincón y horas después trajeron a un hombre brutalmente herido, a quién clavaron en aquellos leños. Horrorizado, el cedro lamentó la herencia bárbara que la vida le había dejado.
Antes que tres días pasaran, sin embargo, el tercer árbol entendió su destino: el hombre que ahí estuvo clavado era la luz que todo iluminaba. La cruz hecha con su madera había dejado de ser un símbolo de tortura, para transformarse en señal de victoria.
Como siempre ocurre con los sueños, los tres cedros del Líbano habían cumplido el destino que deseaban - pero no de la manera que imaginaron que sería."
Paulo Coelho


Foto del Belén de mi madre.

domingo, 25 de diciembre de 2011

EL SIGNIFICADO DE LA NAVIDAD


La Navidad explicada por Benedicto XVI:

"En la sociedad actual, donde por desgracia las fiestas que se avecinan están perdiendo progresivamente su valor religioso, es importante que los signos externos de estos días no nos alejen del significado genuino del misterio que celebramos. A saber: el Verbo de Dios se ha hecho carne y ha puesto su morada entre nosotros. Vivamos, por tanto, con gozo este hecho maravilloso.

El Eterno ha entrado en los límites del espacio y el tiempo para hacer posible que hoy nos encontremos con Él. Dios está cerca de cada uno de nosotros y desea que lo descubramos, para que con su luz se disipen las tinieblas que encubren nuestra vida y la humanidad.
Vivamos asimismo la Navidad contemplando con fervor el camino del inmenso amor de Dios, que nos atrae hacia Sí a través de la encarnación, pasión, muerte y resurrección de su Hijo. Sobre todo, vivamos este misterio en la Eucaristía, verdadero eje de la Navidad. En ella se hace realmente presente Jesús, Pan bajado del cielo y Cordero sacrificado por nuestra salvación. 





Invito a todos a celebrar una Navidad auténticamente cristiana, con la alegría de saber que el Señor vino al mundo para salvarnos. Él quiere recorrer a nuestro lado el camino de la vida. Al Niño Dios pediré por todos, especialmente por quienes pasan por duras pruebas.
Que en estos días santos, la caridad cristiana se muestre singularmente activa con los más necesitados. Para los pobres no puede haber dilación. Feliz Navidad."

sábado, 24 de diciembre de 2011

¡FELIZ NAVIDAD!


Lo primero desearos a todos los lectores de este blogg una FELIZ NAVIDAD.

Añado estos tres deseos (resumidos) que ha expresado el Papa para estos días, y que me gustaría también para vosotros.

 A través de este blogg, pongo por escrito mis encuentros con animales, sobre todo aves (aunque no siempre tengo tiempo de hacer entradas) , y algunos pensamientos en voz alta, muchas veces al hilo de palabras del Papa, que me parece expresa de la mejor manera posible lo mismo que yo pienso.

Los 3 deseos del Papa


Benedicto XVI ha formulado tres deseos ante un árbol de Navidad. Este es el resumen de lo que el Santo Padre espera en los próximos días.



1. "Mi primer deseo es (...) que nuestra mirada no se detenga solamente en el horizonte de este mundo, en las cosas materiales".

2. "El segundo deseo es que nos recuerde que también nosotros necesitamos una luz que ilumine el camino de nuestra vida".

3. "El último deseo es que cada uno de nosotros aporte algo de luz en los ambientes en que vive".

jueves, 22 de diciembre de 2011

El Papa habla del Belén y el árbol de Navidad


El Papa recibió en el Vaticano a los tiroleses que le han regalado el árbol navideño instalado en la Plaza de San Pedro.


"La Navidad es una fiesta cristiana y sus símbolos -entre ellos especialmente el Belén y el árbol adornado de dones- constituyen referencias importantes al gran misterio de la Encarnación y del Nacimiento de Jesús, que la liturgia del tiempo de Adviento y de la Navidad evocan constantemente".

"Este vetusto abeto –dijo el Papa refiriéndose al árbol-, cortado sin dañar la vida del bosque, adecuadamente adornado, permanecerá junto al Belén hasta el final de las festividades navideñas. Es un significativo símbolo de la Navidad de Cristo, porque con sus hojas siempre verdes recuerda la vida que no muere".



"El árbol y el Belén -continuó- son elementos de aquel clima típico de la Navidad que forma parte del patrimonio espiritual de nuestras comunidades. Es un clima impregnado de religiosidad y de intimidad familiar, que debemos conservar también en la sociedades actuales, donde a veces parecen prevalecer la carrera al consumo y la búsqueda de bienes materiales".